Archivo de marzo de 2021

Lectura diaria de la Biblia

domingo, 21 de marzo de 2021

21 de marzo 2021 – domingo. Leed la Biblia, es la mejor forma de conocer a Dios y al hombre.

Papa Francisco: Quien quiere conocer a Jesús debe mirar dentro de la cruz, donde se revela su gloria. Mirar dentro de la cruz. El Evangelio de hoy nos invita a dirigir nuestra mirada hacia el crucifijo, que no es un objeto ornamental: es un símbolo religioso para contemplar y comprender. En la imagen de Jesús crucificado se desvela el misterio de la muerte del Hijo como supremo acto de amor, fuente de vida y de salvación para la humanidad de todos los tiempos. Es sus llagas fuimos curados. ¿Cómo miro el crucifijo? ¿Cómo una obra de arte, para ver si es hermoso o no es hermoso? ¿O miro dentro, en las llagas de Jesús, hasta su corazón? ¿Miro el misterio del Dios aniquilado hasta la muerte, como un esclavo, como un criminal? Hay una hermosa devoción de rezar un Padrenuestro por cada una de las cinco llagas: intentamos entrar a través de las llagas de Jesús, dentro, precisamente a su corazón. Y allí aprenderemos la gran sabiduría del misterio de Cristo, la gran sabiduría de la cruz. Y para explicar el significado de su muerte y resurrección, Jesús se sirve de una imagen: Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda el solo; pero si muere, da mucho fruto. Quiere hacer entender que su caso extremo –es decir, la cruz, muerte y resurrección- es un acto de fecundidad –sus llagas nos han curado-, una fecundidad que dará fruto para muchos. Así se compara así mismo con el grano de trigo que pudriéndose en la tierra genera nueva vida. Con la encarnación, Jesús vino a la tierra; pero Él debe también morir para rescatar a los hombres de la esclavitud del pecado y darles una nueva vida reconciliada en el amor. He dicho para rescatar a los hombres: pero, para rescatar a mí, a ti, a todos nosotros, a cada uno de nosotros, Él pagó ese precio. Este es el misterio de Cristo. Ve hacia sus llagas. Entra, contempla; ve a Jesús, pero desde dentro. Y este dinamismo del grano de trigo, cumplido en Jesús, debe realizarse también en nosotros sus discípulos: estamos llamados a hacer nuestra esa ley pascual del perder la vida para recibirla nueva y eterna. ¿Y qué significa perder la vida? Es decir, ¿Qué significa ser el grano de trigo? Significa pensar menos en sí mismos, en los intereses personales y saber ver e ir al encuentro de las necesidades de nuestro prójimo, especialmente de los últimos. Hacer con alegría obras de caridad a los que sufren en el cuerpo y en el espíritu es el modo más auténtico de vivir el Evangelio, es el fundamento necesario para que nuestras comunidades crezcan en la fraternidad y en la acogida recíproca (18-3-2018).

Jeremías 31, 31-34: Ya llegan días -oráculo del Señor- en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva. No será una alianza como la que hice con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto, pues quebrantaron mi alianza, aunque yo era su Señor, –oráculo del Señor-. Esta será la alianza que haré con ellos, después de aquellos días –oráculo del Señor-. Pondré mi ley en su interior y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Ya no tendrán que enseñarse unos a otros diciendo: Conoced al Señor. Porque todos me conocerán, desde el pequeño hasta el mayor –oráculo del Señor-, cuando perdone su culpa y no recuerde ya sus pecados.

Salmo 50, 3-4.12-19: Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

Hebreos 5, 7-9: Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, siendo escuchado por su piedad filial. Y, aun siendo Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se convirtió, para todos los que le obedecen, en autor de salvación eterna.

Juan 12, 20-33: Entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; éstos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: Señor, queremos ver a Jesús. Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. Jesús les contestó: Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama así mismo, se pierde, y el que se aborrece así mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo honrará. Ahora mi alma está agitada y, ¿qué diré?: “Padre, líbrame de esta hora”. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado y volverá a glorificarlo. La gente que estaba allí y lo oyó, decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel. Jesús tomó la palabra y dijo: Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí. Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.

Lectura diaria de la Biblia

sábado, 20 de marzo de 2021

21 de marzo 2021 – domingo. Leed la Biblia, es la mejor forma de conocer a Dios y al hombre.

Papa Francisco: Quien quiere conocer a Jesús debe mirar dentro de la cruz, donde se revela su gloria. Mirar dentro de la cruz. El Evangelio de hoy nos invita a dirigir nuestra mirada hacia el crucifijo, que no es un objeto ornamental: es un símbolo religioso para contemplar y comprender. En la imagen de Jesús crucificado se desvela el misterio de la muerte del Hijo como supremo acto de amor, fuente de vida y de salvación para la humanidad de todos los tiempos. Es sus llagas fuimos curados. ¿Cómo miro el crucifijo? ¿Cómo una obra de arte, para ver si es hermoso o no es hermoso? ¿O miro dentro, en las llagas de Jesús, hasta su corazón? ¿Miro el misterio del Dios aniquilado hasta la muerte, como un esclavo, como un criminal? Hay una hermosa devoción de rezar un Padrenuestro por cada una de las cinco llagas: intentamos entrar a través de las llagas de Jesús, dentro, precisamente a su corazón. Y allí aprenderemos la gran sabiduría del misterio de Cristo, la gran sabiduría de la cruz. Y para explicar el significado de su muerte y resurrección, Jesús se sirve de una imagen: Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda el solo; pero si muere, da mucho fruto. Quiere hacer entender que su caso extremo –es decir, la cruz, muerte y resurrección- es un acto de fecundidad –sus llagas nos han curado-, una fecundidad que dará fruto para muchos. Así se compara así mismo con el grano de trigo que pudriéndose en la tierra genera nueva vida. Con la encarnación, Jesús vino a la tierra; pero Él debe también morir para rescatar a los hombres de la esclavitud del pecado y darles una nueva vida reconciliada en el amor. He dicho para rescatar a los hombres: pero, para rescatar a mí, a ti, a todos nosotros, a cada uno de nosotros, Él pagó ese precio. Este es el misterio de Cristo. Ve hacia sus llagas. Entra, contempla; ve a Jesús, pero desde dentro. Y este dinamismo del grano de trigo, cumplido en Jesús, debe realizarse también en nosotros sus discípulos: estamos llamados a hacer nuestra esa ley pascual del perder la vida para recibirla nueva y eterna. ¿Y qué significa perder la vida? Es decir, ¿Qué significa ser el grano de trigo? Significa pensar menos en sí mismos, en los intereses personales y saber ver e ir al encuentro de las necesidades de nuestro prójimo, especialmente de los últimos. Hacer con alegría obras de caridad a los que sufren en el cuerpo y en el espíritu es el modo más auténtico de vivir el Evangelio, es el fundamento necesario para que nuestras comunidades crezcan en la fraternidad y en la acogida recíproca (18-3-2018).

Jeremías 31, 31-34: Ya llegan días -oráculo del Señor- en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva. No será una alianza como la que hice con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto, pues quebrantaron mi alianza, aunque yo era su Señor, –oráculo del Señor-. Esta será la alianza que haré con ellos, después de aquellos días –oráculo del Señor-. Pondré mi ley en su interior y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Ya no tendrán que enseñarse unos a otros diciendo: Conoced al Señor. Porque todos me conocerán, desde el pequeño al mayor –oráculo del Señor-, cuando perdone su culpa y no recuerde ya sus pecados.

Salmo 50, 3-4.12-19: Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

Hebreos 5, 7-9: Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, siendo escuchado por su piedad filial. Y aun siendo Hijo, aprendió sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna.

Juan 12, 20-33: Entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; éstos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: Señor, queremos ver a Jesús. Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. Jesús les contestó: Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. En verdad, en verdad os digo que, si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama así mismo se pierde y el que se aborrece así mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo honrará. Ahora mi alma está agitada y, ¿qué diré?: “Padre, líbrame de esta hora”. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado y volverá a glorificarlo. La gente que estaba allí y lo oyó, decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel. Jesús tomó la palabra y dijo: Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí. Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.

Lectura diaria de la Biblia

viernes, 19 de marzo de 2021

19 de marzo 2021 – viernes. Leed la Biblia, es la mejor forma de conocer a Dios y al hombre.

SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ ESPOSO DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

Papa Francisco: San José, el custodio de María y de Jesús, es el guardián de nuestras debilidades para que se conviertan en firmes en la fe. Es también el guardián del sueño de Dios: el sueño de nuestro Padre, el sueño de la redención, de salvarnos a todos, de esta re-creación, esta encomendado a él. ¡Grande este carpintero! Callado, trabaja, custodia, lleva adelante las debilidades, es capaz de soñar. Yo quisiera pedir: que nos dé a todos nosotros la capacidad de soñar, porque cuando soñamos cosas grandes, cosas bonitas, nos acercamos al sueño de Dios, las cosas que Dios sueña para nosotros. Que dé a los jóvenes –porque él era joven- la capacidad de soñar, de arriesgar y tomar las tareas difíciles que han visto en los sueños. Que nos dé la fidelidad que generalmente crece en una actitud adecuada, crece en el silencio y crece en la ternura que es capaz de custodiar las propias debilidades y las de los otros (20-3-2017).

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. La generación de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

2Samuel 7, 4-5a.12-14a.16; Salmo 88, 2-5.27.29; Romanos 4, 13.16-18.22 . Mateo 1, 16.18-21.24a

Lectura diaria de la Biblia

jueves, 18 de marzo de 2021

18 de marzo 2021 – jueves. Leed la Biblia, es la mejor forma de conocer a Dios y al hombre.

Papa Francisco: “Hay uno que os acusa: Moisés” (1ª lectura: Moisés con Dios) El Señor se irritó con su pueblo, que había adorado al becerro de oro. Moisés amaba al Señor: dice la Biblia que le hablaba cara a cara, como un hombre con su amigo. Qué hermoso es oír esto, porque hace entender que Moisés tenía libertad ante el Señor, suplicó a Dios, es decir, hizo una oración de intercesión. “Señor, escucha un poco. Tú, que hiciste salir a tu pueblo de Egipto con gran fuerza y con mano potente… ¿Y ahora destruirás todo lo que has hecho? Tú eres el Dios de la bondad y harás un mal papel ante los egipcios… Desiste, Señor; abandona este propósito de castigar a tu pueblo”. Para la oración de intercesión se necesitan dos cosas: coraje y paciencia. Si yo quiero que el Señor escuche algo que le pido, debo ir, e ir, e ir, llamar a la puerta y llamar al corazón de Dios, y hacerlo porque mi corazón está involucrado con ello. Pero si mi corazón no se involucra con esa necesidad, con esas personas por las que debo rezar, no será capaz ni siquiera del coraje ni de la paciencia (15-3-2018).

Jesús dijo a los judíos: Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de mí. Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado. Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su rostro, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no lo creéis. Estudiáis las escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ése si lo recibiréis. ¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?.

Éxodo 32, 7-14; Salmo 105, 19-23 . Juan 5, 31-47

Lectura diaria de la Biblia

miércoles, 17 de marzo de 2021

17 de marzo 2021 – miércoles. Leed la Biblia, es la mejor forma de conocer a Dios y al hombre.

Papa Francisco: Pon a Cristo en tu vida. Él te espera: Escúchalo con atención y su presencia entusiasmará tu corazón. “Pon a Cristo”: Él te acoge en el Sacramento del perdón, con su misericordia cura todas las heridas del pecado. Nunca se cansa de perdonarnos. Él te espera también en la Eucaristía. Déjate amar por Jesús, es un amigo que no defrauda (25-7-2013).

Jesús dijo a los judíos: Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo. Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios. Jesús tomó la palabra y les dijo: En verdad, en verdad os digo: El Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viera hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que ésta, para vuestro asombro. Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió. En verdad, en verdad os digo: Quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida. En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán. Porque igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre. No os sorprenda esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio. Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

Isaías 49, 8-15; Salmo 144, 8-9.13cd-14.17-18 . Juan 5, 17-30

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martes, 16 de marzo de 2021

16 de marzo 2021 – martes. Leed la Biblia, es la mejor forma de conocer a Dios y al hombre.

Papa Francisco: En un cierto momento (el paralítico) siente que las aguas se mueven, está el Espíritu Santo que mueve algo, o escucha una palabra o… “Ah, ¡yo quisiera ir!”. Y tiene coraje y va. Y cuantas veces hoy en las comunidades cristianas se encuentran las puertas cerradas: “Tú te has equivocado. Si quieres venir, ven a misa el domingo, pero quédate ahí, no hagas más”. Lo que hace el Espíritu Santo en el corazón de las personas, lo destruyen los cristianos con psicología de doctores de la ley. Es la casa de Jesús y Jesús acoge. Pero no solo acoge, va a encontrar a la gente como fue a buscar a este (paralítico). ¿Quién eres tú para cerrar la puerta de tu corazón a un hombre, a una mujer que quiere mejorar, volver al pueblo de Dios? Pidamos a Dios una conversión a la misericordia de Jesús (17-3-2015).

Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Ésta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos. Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: ¿Quieres quedar sano?. El enfermo le contestó: Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado. Jesús le dice: Levántate, toma tu camilla y echa a andar. Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar. Aquel día era sábado y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano: Hoy es sábado y no se puede llevar la camilla. Él les contestó: El que me ha curado es el que me ha dicho: Toma tu camilla y echa a andar. Ellos le preguntaron: ¿Quién es el que te dicho que tomes la camilla y eches a andar?. Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús a causa del gentío que había en aquel sitio, se había alejado. Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice: Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor. Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado. Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

Ezequiel 47, 1-9.12; Salmo 45, 2-3.5-6.8-9 . Juan 5, 2-3a.5-16

Lectura diaria de la Biblia

lunes, 15 de marzo de 2021

15 de marzo 2021 – lunes. Leed la Biblia, es la mejor forma de conocer a Dios y al hombre.

Papa Francisco: (Habrá gozo y alegría con lo que voy a crear. Me gozaré de mi pueblo. Is 65, 18.19: primera lectura). Vemos que el Señor tiene mucho entusiasmo: Habla de alegría y dice una palabra: “Me gozaré de mi pueblo”. El Señor piensa en eso que hará, piensa que él, el mismo, estará en la alegría de su pueblo. Es como si fuera un ensueño del Señor: el Señor sueña. Tiene sus sueños. Sus sueños sobre nosotros. Ah, qué bonito será cuando nos encontremos todos juntos, cuando nos encontremos allí o cuando esa persona, esta otra… Aquella otra caminará conmigo. ¡Yo disfrutaré en ese momento! Como si una chica con su novio o el chico con su novia pensara: Cuando estemos juntos, cuando nos casemos… ¡El Señor sueña conmigo! ¡Estoy en la mente, en el corazón del Señor! ¡El Señor es capaz de cambiar mi vida! ¿Y qué debemos hacer? Creer que el Señor puede cambiarme, que el Señor es poderoso: como ha hecho con ese hombre que tenía el hijo enfermo, en el Evangelio: ese hombre creyó en la palabra que Jesús le había dado y se puso en camino (16-3-2015).

Salió Jesús de Samaria para Galilea. Jesús mismo había atestiguado: Un profeta no es estimado en su propia patria. Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta. Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose. Jesús le dijo: Si no veis signos y prodigios, no creéis. El funcionario insiste: Señor, baja antes de que se muera mi niño. Jesús le contesta: Anda, tu hijo vive. El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron: Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre. El padre cayó en la cuenta de que ésa era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive. Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

Isaías 65, 17-21; Salmo 29, 2.4-6.11-12a.13b . Juan 4, 43-54

Lectura diaria de la Biblia

domingo, 14 de marzo de 2021

14 de marzo 2021 – domingo. Leed la Biblia, es la mejor forma de conocer a Dios y al hombre.

Papa Francisco: En este cuarto domingo de Cuaresma, llamado “laetare”, que significa “alégrate”, porque la antífona de entrada de la liturgia eucarística nos invita a la alegría: Alégrate, Jerusalén –así es su invitación a la alegría-; saltar de gozo y alegraos los que habéis caído en la tristeza. El motivo de este gozo es el gran amor de Dios a la humanidad, como nos dice el Evangelio de hoy: Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Estas palabras, pronunciadas por Jesús en su coloquio con Nicodemo, sintetizan un tema que está en el centro del anuncio cristiano: incluso cuando la situación parece desesperada, Dios interviene, ofreciendo al hombre la salvación y la alegría. Dios, en efecto, no está a un lado aparte, sino que entra en la historia de la humanidad. Se inmiscuye en nuestra vida, entra para animarla con su gracia y salvarla. Estamos llamados a abrir los oídos a este anuncio, rechazando la tentación de considerarnos seguros de nosotros mismos, de querer prescindir de Dios, reivindicando para nosotros la absoluta libertad de él y de su palabra. Cuando encontramos el coraje de reconocer lo que realmente somos -¡se necesita mucho coraje para esto!-, nos damos cuenta de que somos personas llamadas a arreglar las cuentas con nuestra fragilidad y nuestros límites. Y nosotros tenemos la verdadera y grande esperanza en Dios Padre, rico en misericordia, que nos ha dado a su Hijo para salvarnos, y esa es nuestra alegría. Es verdad que también tenemos muchas tristezas, pero, cuando somos cristianos de verdad, está en nosotros la esperanza, esa pequeña alegría que va creciendo y te da seguridad. No debemos desanimarnos cuando vemos nuestras limitaciones, nuestros pecados, nuestras debilidades: Dios está ahí a tu lado, Jesús está en la cruz para curarte. Esto es el amor de Dios. Hemos de mirar al crucificado y decirnos interiormente: “Dios me ama”. Es verdad que tenemos limitaciones, debilidades y pecados, pero él es más grande que todas las limitaciones, pecados y debilidades (11-3-2018).

2Crónicas 36, 14-16.19-23: Todos los jefes, los sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades, imitando las aberraciones de los pueblos y profanando el templo del Señor, que él había consagrado en Jerusalén. El Señor, Dios de sus padres, les enviaba mensajeros a diario porque sentía lástima de su pueblo y de su morada; pero ellos encarnecían a los mensajeros de Dios, se reían de sus palabras y se burlaban de sus profetas, hasta que la ira del Señor se encendió irremediablemente contra su pueblo. Incendiaron el templo de Dios. Derribaron la muralla de Jerusalén; incendiaron todos sus palacios y destrozaron todos sus objetos valiosos. Deportó a Babilonia a todos los que habían escapado de la espada. Fueron esclavos suyos y de sus hijos hasta el advenimiento del reino persa. Así se cumplió lo que había dicho Dios por medio de Jeremías: Hasta que la tierra pague los sábados, descansará todos los días de la desolación, hasta cumplirse setenta años. En el año primero de Ciro, rey de Persia, para cumplir lo que había dicho Dios por medio de Jeremías, el Señor movió a Ciro, rey de Persia, a promulgar de palabra y por escrito en todo su reino: Así dice Ciro, rey de Persia: El Señor, Dios del cielo, me ha entregado todos los reinos de la tierra. Él me ha encargado construirle un templo en Jerusalén de Judá. Quien de entre vosotros pertenezca a ese pueblo, puede volver ¡Que el Señor, su Dios, esté con él!.

Salmo 136, 1, 1-6: Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti.

Efesios 2, 4-10: Hermanos: Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo –estáis salvados por pura gracia-; nos ha resucitado con Cristo Jesús, nos ha sentado en el cielo con él, para revelar en los tiempos venideros la inmensa riqueza de su gracia, mediante su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. En efecto, por gracia estáis salvados mediante la fe. Y no viene de vosotros; es don de Dios. Tampoco viene de las obras, para que nadie pueda presumir. Somos, pues, obra suya. Dios nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que de antemano dispuso él que practicásemos.

Juan 3, 14-21: Dijo Jesús a Nicodemo: Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del Hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no envió su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del unigénito de Dios. Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

Lectura diaria de la Biblia

sábado, 13 de marzo de 2021

13 de marzo 2021 – sábado. Leed la Biblia, es la mejor forma de conocer a Dios y al hombre.

Papa Francisco: No es suficiente preguntarnos “cuánto rezamos”, tenemos que preguntarnos también “cómo rezamos”, o mejor aún, “cómo es nuestro corazón”: es importante examinarlo para evaluar los pensamientos, los sentimientos y extirpar arrogancia e hipocresía. Pero me pregunto: ¿es posible rezar con arrogancia? No. ¿Se puede rezar con hipocresía? No. Tenemos que rezar solamente poniéndonos delante de Dios tal como somos. Los gestos de penitencia y las pocas y simples palabras del publicano testimonian su conciencia sobre su mísera condición. Su oración es lo esencial. Actúa como un humilde, seguro solo de ser un pecador necesitado de piedad. Si el fariseo no pedía nada porque lo tenía ya todo, el publicano puede solo mendigar la misericordia de Dios (1-6-16).

Dijo Jesús esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos, por considerarse justos y despreciaban a los demás: Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: “¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”. El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador”. Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

Oseas 6, 1-6; Salmo 50, 3-4.18-21ab . Lucas 18, 9-14

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viernes, 12 de marzo de 2021

12 de marzo 2021 – viernes. Leed la Biblia, es la mejor forma de conocer a Dios y al hombre.

Papa Francisco: Como Jesús nos ha enseñado, toda la Ley y los profetas se resumen en dos mandamientos: ama al Señor tu Dios y ama a tu prójimo. Nos podemos preguntar: ¿Quién es el prójimo para un profesor? El prójimo son sus estudiantes… El deber de un buen educador –con mayor razón de un profesor cristiano– es el de amar con mayor intensidad a sus alumnos más difíciles, más débiles, más desfavorecidos. Jesús diría: si amáis solo a los que estudian, a los que son bien educados, ¿qué mérito tenéis? (14-3-2015).

Un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: ¿Qué mandamiento es el primero de todos? Respondió Jesús: El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que éstos. El escriba replicó: Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios. Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Oseas 14, 2-10; Salmo 80, 6c-11ab.14.17 . Marcos 12, 28b-34