Archivo de diciembre de 2008

Lectura diaria de la Biblia

lunes, 22 de diciembre de 2008

22 de diciembre 2008 – Lunes

  

                                         Proclama mi alma la grandeza del Señor
 

María dijo: Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia –como lo había prometido a nuestros padres- a favor de Abrahán y su descendencia por siempre. María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

 

1S 1, 24-28; Sal 1S 2, 1.4-8 . Lucas 1, 46-56

Feliz Navidad

domingo, 21 de diciembre de 2008

Queridos amigos: Estoy encantado de poder compartir con vosotros mi última reflexión.

Verdaderamente el misterio de Dios y su creación nos supera.

¡Cuánto nos amará Dios que aunque todos le diésemos la espalda Él no dejaría nunca su plan de salvación!

Todo es extraordinario, pero hay algo que me llena de admiración: la grandeza de la humildad. Tres aspectos sorprendentes de lo que se puede hacer por amor cuando la humildad es en grado máximo.

Cristo que fue y es reconocido como hijo de Dios nace en un establo; cuando cumple 30 años y comienza el anuncio del Evangelio, elige a personas humildes e ignorantes para que le ayuden a trasmitir la “Verdad”; el tercer aspecto “el perdón de los matones vociferantes, sus propios asesinos” ¡Perdónalos Padre, no saben lo que hacen!

¿Por qué el más poderoso del Universo se manifiesta con esa humildad extrema? ¿Será acaso por la necesidad de equilibrio entre ricos y pobres, la falta de fe, o el no reconocimiento en Dios al creador del Universo, nuestro creador,…? ¿Querría Jesús poner la primera piedra para que siguiéramos su ejemplo? La triste realidad nos dice hoy, que ni la venida de los profetas, ni la de su propio Hijo Jesús, ha resuelto las diferencias, ni las deficiencias.

Sería conveniente que no olvidásemos que, si nosotros no podemos o no hacemos lo necesario para traer justicia al mundo, Jesús si la traerá el último día y, que pondrá a su derecha a unos y a su izquierda a otros. Y aquel día sí que habrá lamentaciones.

Celebremos en estos días su nacimiento, reconociendo en su mensaje la palabra de Dios, que es fuente de sabiduría que llena el mundo.

Felices Pascuas,   Feliz Navidad,  Que Dios os bendiga.

 

Diego     Navidad 2008        Conchi

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domingo, 21 de diciembre de 2008

21 de diciembre 2008 – Domingo

 

 

2S 7, 1-5.8b-12.14a.16: Cuando el rey David se estableció en su palacio, y el Señor le dio la paz con todos los enemigos que le rodeaban, el rey dijo al profeta Natán: Mira: yo estoy viviendo en casa de cedro, mientras el arca del Señor vive en una tienda. Natán respondió al rey: Ve y haz cuanto piensas, pues el Señor está contigo. Pero aquella noche recibió Natán la siguiente palabra del Señor: Ve y dile a mi siervo David: ¿Eres tú quien va a construir una casa para que habite en ella? Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que los malhechores lo aflijan como antes, desde el día que nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel. Te pondré en paz con todos tus enemigos, te haré grande y te daré una dinastía. Y cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas y consolidaré el trono de su realeza. Yo seré para él padre, y él será para mi hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia y tu trono durará por siempre.

Sal 88, 2-5.27.29: Cantaré eternamente las misericordias del Señor.

 

Rm 16. 25-27: Al que puede fortalecernos según el evangelio que yo proclamo, predicando a Cristo Jesús -revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora en la Sagrada Escritura, dado a conocer por decreto del Dios eterno,  para traer a todas las naciones a la obediencia de la fe-, al Dios, único sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Lucas 1, 26-38: A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba que saludo era aquel. El ángel le dijo: No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Y María le dijo al ángel: ¿Cómo será eso, pues no conozco a varón? El ángel le contestó: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible. María contestó: Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. Y la dejó el ángel.

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sábado, 20 de diciembre de 2008

20 de diciembre 2008 – Sábado

  

                           El Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios
 

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba que saludo era aquel. El ángel le dijo: No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Y María le dijo al ángel: ¿Cómo será eso, pues no conozco a varón? El ángel le contestó: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible. María contestó: Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. Y la dejó el ángel.

 

Is 7, 10-14; Sal 23, 1-6 . Lucas 1, 26-38

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viernes, 19 de diciembre de 2008

19 de diciembre 2008 – Viernes

  

                                                Tu mujer Isabel te dará un hijo: Juan
 

En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón llamada Isabel. Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los Mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada. Una vez que oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según el ritual de los sacerdotes, le tocó a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso. Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor. Pero el ángel le dijo. No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: No beberá vino ni licor; se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos israelitas al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto. Zacarías replicó al ángel: ¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada. El ángel le contestó: Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado a hablarte para darte esta buena noticia. Pero mira: te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento. El pueblo estaba aguardando a Zacarías, sorprendido de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo. Al cumplirse los días de su servicio en el templo volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir cinco meses, diciendo: Así me ha tratado el Señor cuando se ha dignado quitar mi afrenta ante los hombres.

 

Jc 13, 2-7.24-25a; Sal 70, 3.6 16-17 . Lucas 1, 5-25

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jueves, 18 de diciembre de 2008

18 de diciembre 2008 – Jueves

  

                                                   Tú le pondrás por nombre Jesús
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados. Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho en Señor por el profeta: Mirad: La virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”. Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.

Jr 23, 5-8; Sal 71, 2.12-13. 18-19 . Mateo 1, 18-24

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miércoles, 17 de diciembre de 2008

17 de diciembre 2008 – Miércoles

  

                                             Genealogía de Jesucristo, hijo de David
 

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán, Abrahán engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés a Esrón, Esrón a Aram, Aram a Aminadad, Aminadad a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz engendró de Rut, a Obed; Obed a Jesé, Jesé engendró a David,  el rey. David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abías, a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram a Ozías, Ozías a Joatán, Joatán a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amós, Amós a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia. Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquín, Eliaquín a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquín, Aquín a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Mesías, catorce.  

Ge 49, 1-2.8-10; Sal 71, 1-8. 17 . Mateo 1, 17

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martes, 16 de diciembre de 2008

16 de diciembre 2008 – Martes

  

                                             Vino Juan, y los pecadores le creyeron
 

Dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: ¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña” Él le contestó: “No quiero”. Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó “Voy, señor”. Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?. Contestaron: El primero. Jesús les dijo: Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y las prostitutas le creyeron. Y aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis.  

 

So 3, 1-2. 9-13; Sal 33, 2-3.6-7. 17-19. 23 . Mateo 21, 28-32

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lunes, 15 de diciembre de 2008

15 de diciembre 2008 – Lunes

  

                                             El bautismo de Juan ¿de donde venía?
 

Jesús llegó al templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle: ¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad? Jesús les replicó: Os voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestáis, os diré yo también con que autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿de donde venía, del cielo o de los hombres? Ellos se pusieron a deliberar: Si decimos “del cielo”, nos dirá: “¿Por qué no le habéis creído?” Si le decimos “de los hombres”, tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por Profeta. Y respondieron a Jesús: No sabemos. Él, por su parte, les dijo: Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.  

 

Nm 24, 2-7.15.17a; Sal 24, 4-9 . Mateo 21, 23-27

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domingo, 14 de diciembre de 2008

14 de diciembre 2008 – Domingo

Is 61, 1-2 a.10-11: El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos y a los prisioneros la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor. Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novio que se pone la corona, o novia que se adorna con sus joyas. Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas así el Señor hará brotar la justicia y los himnos, ante todos los pueblos.

Sal Lc 1, 46-50.53-54: Se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador.1Ts 5, 16-24: Estad siempre alegres. Sed constantes en orar. En toda ocasión tened la acción de gracias: ésta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros. No apaguéis el espíritu, no despreciéis el don de profecía; sino examinadlo todo, quedándoos con lo bueno. Guardaos de toda forma de maldad. Que el mismo Dios de la paz os consagre totalmente, y que todo vuestro ser, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la parusía de nuestro Señor Jesucristo. El que os ha llamado es fiel y cumplirá sus promesas.  
 

Juan 1, 6-8.19-28: Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: Éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz, y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: ¿Tú quién eres? Él confesó sin reservas: Yo no soy el Mesías. Le preguntaron: Entonces ¿qué? ¿Eres tú Elías? Él dijo: No lo soy. ¿Eres tú el Profeta? Respondió: No. Y le dijeron: ¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo? Él contestó: Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor” (como dijo el Profeta Isaías) Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta? Juan les respondió: Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, que existía antes que yo y al que no soy digno de desatar la correa de las sandalias. Esto pasaba en Betania, en la orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.