Lectura diaria de la Biblia

1 de enero 2021 – viernes. Leed la Biblia, es la mejor forma de conocer a Dios y al hombre.

SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS.

Papa Francisco: Hoy celebramos a la Santa Madre de Dios. Al igual que los pastores de Belén, permanecemos con la mirada fija en ella y en el Niño que tiene en sus brazos. Y de esta manera, mostrándonos a Jesús, el Salvador del mundo, ella, la Madre, nos bendice. Es la bendición de Dios lo que da sustancia a todos los buenos deseos que se intercambian en estos días. Y hoy, la liturgia evoca la antigua bendición con la que los sacerdotes israelitas bendecían al pueblo: El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; el Señor se fije en ti y te conceda la paz. Hoy celebramos la 54ª jornada mundial por la Paz. Todos somos responsables de la vida de la “ciudad”, del bien común; y cada uno tiene su parte al servicio de la paz. Que la Santa Madre de Dios no ayude en este compromiso diario (1-1-2019).

Números 6, 22-27: El Señor habló a Moisés: Di a Arón y a sus hijos, esta es la fórmula con que bendeciréis a los hijos de Israel: “El Señor te bendiga y te proteja, ilumine tu rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz”. Así invocarán mi nombre sobre los israelitas y yo los bendeciré.

Salmo 66, 2-8: El Señor tenga piedad y nos bendiga.

Gálatas 4, 4-7: Cuando llegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción filial. Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: “¡Abba”, Padre!. Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

Lucas 2, 16-21: Los pastores fueron corriendo hacia Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

Los comentarios están cerrados