Lectura diaria de la Biblia

16 de Febrero 2012 – Jueves

 

Mundo: Aún los más alejados reconocen en Cristo a un líder de masas, un profeta. Falta un paso: ese hombre es Dios, que se dejó crucificar para salvar a los hombres.

 

Fe: Y tú, ¿quién dices que soy yo?  -Tú eres el Mesías, mi Salvador, mi Señor, mi único Dios.

 

Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino preguntó a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que soy yo?. Ellos le contestaron: Unos, Juan Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas. Él les preguntó: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Pedro le contestó: Tú eres el Mesías. Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y empezó a instruirlos: El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los senadores, sumos sacerdotes y letrados, ser ejecutado y resucitar a los tres días. Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Jesús se volvió y, de cara a los discípulos increpó a Pedro: ¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!. Después llamó a la gente y a sus discípulos y les dijo: El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Mirad, el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por el Evangelio, la salvará.

 

St 2, 1-9. Sal 33, 2-7 . Marcos 8, 27-33

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