Archivo de Enero de 2011

Lectura diaria de la Biblia

Lunes, 31 de Enero de 2011

31 de enero 2011 –Lunes

 

Mundo: Los gerasenos echaron a Cristo porque valoraban más a sus cerdos.

 

Fe: Jesús vino a liberar y a salvar al hombre, infinitamente superior a los animales.

 

Jesús y sus discípulos llegaron a la orilla del lago, en la región de los gerasenos. Apenas desembarcó, le salió al encuentro desde el cementerio, donde vivía en los sepulcros, un hombre poseído del espíritu inmundo; ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces lo habían sujetado con cepos y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos, y nadie tenía fuerzas para domarlo. Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes, gritando e hiriéndose con piedras. Viendo de lejos a Jesús, echó a correr, se postró ante él y gritó a voz en cuello: ¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús Hijo de Dios Altísimo? Por Dios te lo pido, no me atormentes. Porque Jesús le estaba diciendo: espíritu inmundo, sal de este hombre. Jesús le preguntó: ¿Cómo te llamas?. Él respondió: Me llamo legión, porque somos muchos. Y le rogaba con insistencia que no lo expulsara de aquella comarca. Había cerca una gran piara de cerdos hozando en la falda del monte. Los espíritus le rogaron: Déjanos ir y meternos en los cerdos. Él se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se abalanzó acantilado abajo al lago y se ahogó en el lago. Los porquerizos echaron a correr y dieron la noticia en el pueblo y en los cortijos. Y la gente fue a ver que había pasado. Se acercaron a Jesús y vieron al endemoniado que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio. Se quedaron espantados. Los que lo habían visto les contaron lo que había pasado al endemoniado y a los cerdos. Ellos le rogaban que se marchase de su país. Mientras se embarcaban, el endemoniado le pidió que lo admitiese en su compañía. Pero no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo por su misericordia. El hombre se marchó y empezó a proclamar por la Decápolis lo que Jesús había hecho con él; todos se admiraban.

Hb  11, 32-40; Sal 30, 20-40 . Marcos 5, 1-20

Lectura diaria de la Biblia

Domingo, 30 de Enero de 2011

30 de Enero 2011 – Domingo

 

Mundo: Es imposible que con criterios mundanos se acepten las bienaventuranzas.

 

Fe: Los pobres, los que sufren, los misericordiosos… son los preferidos de Dios, los felices.

 

So 2, 3, 12-13: Buscad al Señor los humildes, que cumplís sus mandamientos; buscad la justicia, buscad la moderación, quizá podáis ocultaros el día de la ira del Señor. Dejaré en medio de ti un pueblo pobre y humilde, que confiará en el nombre del Señor. El resto de Israel no cometerá maldades, ni dirá mentiras, ni se hallará en su boca una lengua embustera; pastarán y se tenderán sin sobresaltos.  

 

Sal 145, 7-10: Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

                                            

1Co 1, 26-31: Fijaos en vuestra asamblea, no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas: todo lo contrario, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios. Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, la despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor. Por él vosotros sois en Cristo Jesús, en este Cristo que Dios ha hecho para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención. Y así -como dice la escritura- el que se gloríe que se gloríe en el Señor.

 

Mateo 5, 1-12a: Al ver Jesús el gentío subió a la montaña, se sentó y se acercaron sus discípulos, y él se puso a hablar enseñándoles: Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Lectura diaria de la Biblia

Sábado, 29 de Enero de 2011

29 de enero 2011 –Sábado

 

Mundo: Toda la naturaleza obedece al Creador, aunque algunos lo rechacen de su vida.

 

Fe: Todo es posible para quien tiene fe, también vencer el miedo y la cobardía.

 

Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: Vamos a la otra orilla. Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón. Lo despertaron, diciéndole: Maestro, ¿no te importa que nos hundamos? Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: ¡Silencio, cállate!. El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo: ¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?. Se quedaron espantados y se decían unos a otros: ¿Pero quien es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!.

Hb  11, 1-2.8-19; Sal Lc 1, 69-75 . Marcos 4, 35-41

¿CUAL ES TU RELACIÓN CON DIOS?

Sábado, 29 de Enero de 2011

¿Cómo vives? ¿Eres feliz? ¿Te casaste con la mujer u hombre de tus sueños? ¿Te dan los estudios o el trabajo la satisfacción que deseas? ¿El matrimonio y los hijos, llenan plenamente tu vida? ¿Qué tal la relación con tus padres? ¿Son ejemplo de vida para ti? Podemos seguir largamente con este tipo de interrogantes, pero con solo estas preguntas podremos saber si la vida nos da la felicidad que todos anhelamos. Si los frutos son proporcionados al esfuerzo realizado. O si resulta que por estar desencantados no hacemos el esfuerzo necesario. En cualquiera de los casos, si nos servimos sólo de nuestras limitadas fuerzas y frágiles cuerpos, será difícil permanecer conformes con los resultados obtenidos; la ambición inherente al ser humano no te dejará nunca satisfecho. Siempre querrás más, incluso pensarás que el mundo es injusto contigo. 

El mundo está lleno de personas imprudentes, y otras que se ven arrastradas por éstas. No lo digo como crítica, sólo constato un hecho, y no es que un individuo sea imprudente en todo lo que hace, pero sí en algún aspecto de su vida. En general no nos miramos por la salud ni por la integridad física. Nótese los fumadores, bebedores, velocidades inadecuadas con el coche, falta de ejercicio físico… Y no hablemos de lo relativo al aspecto sentimental, emocional, anímico… No cuidamos nuestra relación con los demás (violencia verbal entre conductores); en muchos casos ni con la familia nos llevamos bien. Hay mucho individualismo y mucho egoísmo; no nos fiamos de casi nadie. Todos estos comportamientos traen mucho dolor a la familia. La sociedad está consternada por un cúmulo de desgracias originadas por los mismos comportamientos. Y lo que pone el broche es la crisis económica y de valores que estamos atravesando. Ahora si que hemos perdido el norte al no tener una conciencia clara de adonde nos lleva esta situación. 

Deberíamos saber que las acciones del presente tendrán mucho que ver con nuestro futuro. Cuando se vive un presente plenamente desconcertado el resultado del futuro será desastroso. No contemplamos la educación en valores; el respeto a los mayores, ni a los mismos padres; no asumimos la corresponsabilidad a lo que hicieron con nosotros cuando éramos niños y jóvenes. El agradecimiento brilla por su ausencia. Debemos cuidar los consumos en exceso: agua, energía, coche, madera… Vivimos en un mundo limitado y sensible a los cambios bruscos. Los recursos se están agotando y, cuando se acaben volver a empezar de cero. Para todo ello se necesita una buena educación, sólo así podremos prevenir ciertos desequilibrios y luchar contra las desigualdades sociales.  Y todo esto sucede porque vivimos en una sociedad que quiere aprender a vivir sin Dios: quitan los crucifijos de las escuelas, el Portal de Belén lo sustituyen por Papá Noel y el Árbol lleno de regalos. El progreso trae ambición y desenfreno y esto ciega para ver las incursiones de Dios en el mundo. Hemos pasado de creer en ídolos, en dioses falsos, a creer en un Dios único, inteligente, poderoso, bondadoso, misericordioso, piadoso, amoroso… y a creer nuevamente en dioses de barro, en dioses falsos como son el dinero, el poder, la comodidad, la ostentación, el consumo… y se nos escapa una cosa, que las cosas no pueden llenar los anhelos del corazón. Las cosas no ríen, no lloran, no sienten, no se emocionan… sólo los seres humanos hechos a imagen y semejanza de Dios, y el mismo Dios, pueden llenar los deseos de nuestro corazón ¿Y cómo? Partiendo de ese amor infinito que Dios nos tiene, que Dios nos infunde, para que nosotros hagamos lo mismo con todo lo que nos rodea, en especial con nuestros semejantes. Cuando empecemos a ejecutar ese amor en todas nuestras relaciones, con nuestra familia, vecinos, amigos, compañeros… será entonces cuando recibamos (acción reacción) el amor de ellos, sentimiento impagable, con un valor superior a todas las cosas juntas, haciéndonos ver lo equivocados que estamos en esta espiral del tener. Haciéndonos ver que sólo en Dios, que es un Padre justo y amoroso, recibiremos la mejor orientación para conseguir la felicidad en este mundo. Pero no acaba aquí la cosa: Dios nos ha creado con una doble condición: física y espiritual (imagen y semejanza con Cristo). Dios quiere que sus hijos, sus pequeños seres inteligentes de su infinita creación, participemos con él de su generosidad y de su amor inconmensurable hacia nosotros. Este es el doble premio que Dios nos tiene preparado: La vida eterna, y nuestra estrecha relación con él. Sólo aquellos que se autodestruyen, que se alejen voluntariamente de él, solo aquellos que rechacen el bien, el amor, el perdón… sólo éstos podrán vivir ausentes del gozo que no se acaba. 

No vivamos por más tiempo indiferentes al amor, reconozcamos a Dios como fuente inagotable de ese amor tan necesario para dar sentido a nuestra vida. El amor es el que vive con pesar el extravío del otro. El amor es el abrazo al que vuelve, el encuentro con el que se había perdido y la aceptación sin condiciones; el amor es el que perdona los errores de la debilidad (el hombre está inmerso en un proceso de crecimiento hacia la perfección), el amor es el que confía en que la entrega no puede ser estéril. Si es así como reaccionaría cualquier padre, cuanto mejor nuestro Padre Dios. 

Estas palabras han producido lágrimas de emoción, pero Dios, en estos casos de conversión, de arrepentimiento, de redescubrimiento, quiere alegría, quiere fiesta, quiere enjugar esas lágrimas y quiere risas no llantos. Como buen Padre celebra con nosotros la vuelta del hijo perdido; como el buen pastor celebra el rescate de la oveja extraviada; y como Padre amoroso perdona a su hijo pecador. En el cielo, celebran más la conversión de un pecador arrepentido que la existencia de cien justos. En suma, así como las buenas obras deberían ser la bandera del cristiano, la alegría y la fiesta tendría que estar siempre presente en su vida. 

Diego Caballero      

 

 

 

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Viernes, 28 de Enero de 2011

28 de enero 2011 –Viernes

 

Mundo: Para quienes sólo cuentan con su fuerza, nada es de balde, todo cuesta y se consigue con esfuerzo.

 

Fe: La gracia de Dios es su gratuidad: “Dios lo da a sus amigos mientras duermen” (Sal 126).

 

Dijo Jesús a la gente: El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa como. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega. Dijo también: ¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas. Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.  

Hb  10, 32-39; Sal 36, 3-6.23-24.39-40 . Marcos 4, 26-34

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Jueves, 27 de Enero de 2011

27 de enero 2011 –Jueves

 

Mundo: Cuando se cierra el corazón a Dios, no se tienen oídos para escuchar su palabra de vida.

 

Fe: Jesús ha encendido en nosotros la llama de la fe para que alumbre nuestra vida y la de los demás.

 

Dijo Jesús a la muchedumbre: ¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín o debajo de la cama, o para ponerlo en el candelero? Si se esconde algo, es para que se descubra; si algo se hace a ocultas, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga. Les dijo también: Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.

Hb  10, 19-25; Sal 23, 1-6 . Marcos 4, 21-25

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Miércoles, 26 de Enero de 2011

26 de enero 2011 –Miércoles

 

Mundo: Cuando el corazón es terreno duro, pedregoso o con zarzas, no puede acoger la semilla de la Vida.

 

Fe: La palabra de Dios, leída o escuchada y aceptada, es la simiente que germina y crea en nuestro interior el Hombre nuevo.

 

Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago. Acudió un gentío tan enorme que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y el gentío se quedó en la orilla. Les enseñó mucho rato con parábolas, como él solía enseñar: Escuchad: Salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó enseguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otro poco cayó entre zarzas; las zarzas crecieron, lo ahogaron, y no dio grano. El resto cayó en tierra buena: nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno. Y añadió: El que tenga oídos para oír que oiga. Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas. Él les dijo: A vosotros se os han comunicado los secretos del reino de Dios; en cambio a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que “por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y los perdonen”. Y añadió: ¿No entendéis esta parábola? ¿Pues, cómo vais a entender las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero, en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la simiente como terreno pedregoso; al escucharla, la cogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes y, cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumben. Hay otros que reciben la simiente entre zarzas; éstos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de la riqueza y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la simiente en buena tierra; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha de treinta o de sesenta o del ciento por uno.

2Tm  1, 1-8 (o Tt 1-5); Sal 95, 1-10 . Marcos 4, 1-20

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Martes, 25 de Enero de 2011

25 de enero 2011 –Martes

 

Mundo: Los peores enemigos de la Iglesia pueden convertirse, si dejan una rendija a Dios.

 

Fe: De perseguidor de la Iglesia, Jesús hizo de Pablo el mayor predicador del evangelio.

 

Se apareció Jesús a los once y les dijo: Id al mundo entero y proclamad el evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.

Hch  22, 3-16; Sal 116, 1-2 . Marcos 16, 15-18

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Lunes, 24 de Enero de 2011

24 de enero 2011 –Lunes

 

Mundo: Dios perdona a quienes deciden acoger su palabra y su amor: los que lo rechazan y desprecian cargan con sus pecados.

 

Fe: De Jesús sólo puede venirnos lo bueno: el perdón y la paz del corazón.

 

Los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: Tiene dentro a Belcebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios. Él los invitó a acercarse y les puso estas parábolas: ¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se revela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre. Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

Hb  9, 15.24-28; Sal 97, 1-6 . Marcos 3, 22-30

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Domingo, 23 de Enero de 2011

23 de Enero 2011 – Domingo

 

Mundo: No pueden curarse quienes no creen en Cristo, ni mejorar su vida con la paz.

 

Fe: Los que vivían en tinieblas ven la luz; los que estaban perdidos, se convierten.

 

Is 8, 23b-9, 3: En otro tiempo el señor humilló el país de Zabulón y el país de Neftalí: ahora ensalzará el camino del mar, al otro lado del Jordán, la Galilea de los gentiles. El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombra, y una luz les brilló. Acreciste la alegría, aumentaste el gozo; se gozan en tu presencia como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín. Porque la vara del opresor, el yugo de su carga, el bastón de su hombro los quebrantaste como el día de Madián.

 

Sal 26, 1.4.13-14: El Señor es mi luz y mi salvación.

                                            

1Co 1, 10-13.17: Os ruego en nombre de nuestro Señor Jesucristo: poneos de acuerdo y no andéis divididos. Estad bien unidos con un mismo pensar y sentir. Hermanos, me he enterado por los de Cloe de que hay discordia entre vosotros. Y por eso hablo así, porque andáis divididos diciendo: Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Pedro, Yo soy de Cristo. ¿Está dividido Cristo? ¿Ha muerto Pablo en la cruz por vosotros? ¿Habéis sido bautizados en nombre de Pablo? No me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el evangelio, y no con sabiduría de palabras para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.  

 

Mateo, 12-23: Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció  en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías: País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierras y sombra de muerte, una luz les brilló. Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos. Paseando junto al lago de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: venid y seguidme y os haré pescadores de hombres. Inmediatamente dejaron las redes y le siguieron. Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron. Recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas y proclamando el evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.