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Lectura diaria de la Biblia

Viernes, 5 de Junio de 2020

5 de junio 2020 – viernes. Leed la Biblia, es la mejor forma de conocer a Dios y al hombre.

Papa Francisco: El Espíritu Santo actúa en las personas y en las comunidades que están colmadas de él: las hace capaces de recibir a Dios: “Capax dei”, dicen los Santos Padres. Y ¿qué es lo que hace el Espíritu Santo mediante esta nueva capacidad que nos da? Guía hasta la verdad plena, renueva la tierra y da su fruto. Guía, renueva y fructifica (24-5-2015).

Mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: ¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David movido por el Espíritu Santo, dice: “Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies”. Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?. Una muchedumbre numerosa le escuchaba a gusto.

2Timoteo 3, 10-17; Salmo 118, 157.160.181.165.166.168 . Marcos 12, 35-37

Lectura diaria de la Biblia

Jueves, 4 de Junio de 2020

4 de junio 2020 – jueves. Leed la Biblia, es la mejor forma de conocer a Dios y al hombre.

FIESTA DE JESUCRISTO SUMO Y ETERNO SACERDOTE

Papa Francisco: Jesús es el único y Sumo sacerdote del Nuevo Testamento, pero en Él también todo el pueblo santo de Dios ha sido constituido pueblo sacerdotal. Sin embargo, el Señor Jesús quiso escoger a algunos en particular, para que, ejercitando públicamente en la Iglesia y en su nombre, el oficio sacerdotal a favor de todos los hombres, continúen su misión personal de maestro, sacerdote y pastor y unir a los fieles en una sola familia, para conducirlos a Dios Padre, por medio de Cristo en el Espíritu Santo. Tener siempre ante los ojos el ejemplo del Buen Pastor, que no vino para ser servido sino para servir, y para buscar y salvar lo que estaba perdido (11-5-2014).

Jesús fue con sus discípulos a un huerto, llamado Getsemaní, y les dijo: Sentaos aquí, mientras voy allá a orar. Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dijo: Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo. Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú. Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro: ¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo: Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.

Génesis 22, 9-18; Salmo 39, 7-11.17 . Mateo 26, 36-42

Lectura diaria de la Biblia

Miércoles, 3 de Junio de 2020

3 de junio 2020 – miércoles. Leed la Biblia, es la mejor forma de conocer a Dios y al hombre.

Papa Francisco: Pero, Padre, ¿por qué meterse en tantos problemas? Hagamos las cosas como las hemos hecho siempre, que estamos más seguros… Hacer las cosas como se han hecho siempre es una alternativa “de muerte”. Hay que correr el riesgo, con la oración, también con la humildad, de aceptar lo que el Espíritu Santo nos pide cambiar. Este es el camino. Hay que pedir la gracia de no tener miedo cuando el Espíritu, con seguridad, me pide dar un paso adelante, tener la valentía apostólica de llevar vida y no hacer de nuestra vida cristina un museo de recuerdos (3-5-2015).

Se acercan a Jesús unos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, y le preguntan: Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, que se case con la viuda y dé descendencia a su hermano”. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último, murió la mujer. Cuando llegue la resurrección y resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella. Jesús les respondió: ¿No estáis equivocados, por no entender la escritura ni el poder de Dios? Pues cuando resuciten, ni los hombres se casarán, ni las mujeres serán dadas en matrimonio, serán como ángeles del cielo. Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: “Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob”? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados.

2Timoteo 1.1-3.6-12; Salmo 122, 1b-2cdefg . Marcos 12, 18-27

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Martes, 2 de Junio de 2020

2 de junio 2020 – martes. Leed la Biblia, es la mejor forma de conocer a Dios y al hombre.

Papa Francisco: El hipócrita siempre es un adulador. Jesús, conociendo su hipocresía, dice claramente: “¿Por qué me tentáis? Traedme un denario, que lo vea”. A los hipócritas Jesús siempre les responde con la realidad: dad al Cesar lo que es del Cesar –porque la realidad es que el denario tenía grabada la imagen del Cesar- y a Dios lo que es de Dios”. El hipócrita es capaz de destruir una comunidad. Está hablando dulcemente, y al mismo tiempo está juzgando brutalmente a una persona. El hipócrita es un asesino. Su lenguaje es el mismo lenguaje del diablo que propaga esa lengua bífida en la comunidad para destruirla (6-6-2017).

Enviaron a Jesús algunos de los fariseos y de los herodianos, para cazarlo con una pregunta. Se acercaron y le dijeron: Maestro, sabemos que eres veraz y no te preocupa lo que digan; porque no te fijas en apariencias, sino que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad. ¿Es lícito pagar impuestos al Cesar o no? ¿Pagamos o no pagamos?. Adivinando su hipocresía, les replicó: ¿Por qué me tentáis? Traedme un denario, que lo vea. Se lo trajeron. Y Él les preguntó: ¿De quién es esta imagen y esta inscripción?. Le contestaron: Del Cesar. Jesús les replicó: Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios. Se quedaron admirados.

2Pedro 3, 12-15a.17-18; Salmo 89, 2-4.10.14.16 . Marcos 12, 13-17

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Lunes, 1 de Junio de 2020

1 de junio 2020 – lunes. Leed la Biblia, es la mejor forma de conocer a Dios y al hombre.

Papa Francisco: En los Evangelios cada vez que se habla de María se habla de la “Madre de Jesús”. Aunque en la Anunciación no se dice la palabra “madre”, el contexto es de maternidad: la Madre de Jesús, esta actitud de madre acompaña su obra durante toda la vida de Jesús: Es Madre. Al final, Jesús la da como madre a los suyos, en la persona de Juan: “Yo me voy, pero esta es vuestra Madre”. Las palabras de la Virgen son palabras de madre. Todas: desde las del principio, de disponibilidad a la voluntad de Dios y de alabanza a Dios en el Magnificat, todas las palabras de la Virgen son palabras de madre. Antes, en Nazaret, lo hace crecer, lo cría, lo educa, pero después lo sigue: “He ahí a tu Madre”. Desde el momento de la Anunciación hasta el final, ella es Madre. No se dice “la señora” o “la viuda de José” sino que siempre María “es Madre”. Los padres de la Iglesia han entendido bien esto: la maternidad de María no termina el ella; va más allá. Dicen que María es Madre, la Iglesia es madre y tu alma es madre: hay femenino en la Iglesia, que es maternal. La Iglesia es femenina porque es “iglesia”, “esposa”: es femenina y es madre, da a luz. Los Padres de la Iglesia van más allá y dicen: “También tu alma es esposa de Cristo y madre”. Lo importante es que la Iglesia sea mujer, que tenga esta actitud de esposa y madre. Cuando olvidamos esto, es una Iglesia masculina sin esta dimensión, y tristemente se convierte en una Iglesia de solterones, que viven en este aislamiento, incapaces de amor, incapaces de fecundidad. Curioso es el leguaje de María en los Evangelios: cuando habla al Hijo es para decirle cosas que los demás necesitan; y cuando habla a los demás, es para decirles: “Haced todo lo que Él os diga” (21-5-2018).

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego, dijo al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio. Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura dijo: Tengo sed. Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo: Está cumplido. E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu. Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquél sábado era un día grande, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.

Zacarías 2, 10-13; Salmo 1, 13.23-25 . Juan 19, 25-27

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Domingo, 31 de Mayo de 2020

31 de mayo 2020 – domingo. Leed la Biblia, es la mejor forma de conocer a Dios y al hombre.

SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS

Papa Francisco: Hoy concluye el tiempo de Pascua, cincuenta días que, desde la Resurrección de Jesús hasta Pentecostés, están marcados de una manera especial por la presencia del Espíritu Santo. Él es, en efecto, el Don pascual por excelencia. Es el Espíritu creador, que crea siempre cosas nuevas. En las lecturas de la misa del día de hoy se nos muestran dos novedades: en la primera lectura, el Espíritu hace que los discípulos sean un pueblo nuevo; en el Evangelio, crea en los discípulos un corazón nuevo. 1. Un pueblo nuevo. El día de Pentecostés el Espíritu bajó del cielo en forma “de lengua, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas”. Así es la acción del Espíritu: primero, se posa sobre cada uno, y luego pone a todos en comunicación. 2. Un corazón nuevo. Jesús resucitado, en la primera aparición a los suyos, dice: “Recibid el Espíritu Santo; a quienes le perdonéis los pecados, le quedan perdonados”. Jesús no los condena, a pesar de que lo habían abandonado y negado durante la Pasión, sino que les da el Espíritu de perdón. El Espíritu es el primer don del Resucitado y se da en primer lugar para perdonar los pecados. Este es el comienzo de la Iglesia, este es el aglutinante que nos mantiene unidos, el cemento que une los ladrillos de la casa: el perdón. Porque el perdón es el don por excelencia, es el amor más grande, el que mantiene unidos a pesar de todo, que evita el colapso, que refuerza y fortalece. El perdón libera el corazón y le permite recomenzar: el perdón da esperanza, sin perdón no se construye la Iglesia. El Espíritu de perdón, que conduce todo a la armonía, nos empuja a rechazar otras vías: las de sentido único de quien critica a los demás. El Espíritu, en cambio, nos insta a recorrer la vía de doble sentido del perdón ofrecido y del `perdón recibido, de la misericordia divina que se hace amor al prójimo. Pidamos la gracia de que, renovándonos con el perdón y corrigiéndonos, hagamos que el rostro de nuestra madre la Iglesia sea cada vez más hermoso: solo entonces podremos corregir a los demás en la caridad. Pidámoslo al Espíritu Santo, fuego de amor que arde en la Iglesia (4-6-2017).

VIGILIA DE PENTECOSTES

Génesis 11, 1-9: Se llama Babel porque allí confundió el Señor la lengua de toda la tierra.
Éxodo 19, 3-8.16-20b: El Señor descendió al monte Sinaí a la vista del pueblo.
Ezequiel 37, 1-4: Huesos secos, infundiré Espíritu sobre vosotros y viviréis.
Joel 3, 1-5: Sobre mis siervos y siervas derramaré mi Espíritu.

Salmo 103, 1-2.24-30: Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

Romanos 8, 22-27: Sabemos que hasta hoy toda la creación está gimiendo y sufre dolores de parto. Y no solo eso, sino que también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la adopción filial, la redención de nuestro cuerpo. Pues hemos sido salvados en esperanza. Y una esperanza que se ve, no es esperanza; efectivamente, ¿cómo va a esperar uno algo que ve? Pero si esperamos lo que no vemos, aguardamos con perseverancia. Del mismo modo, el Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad, pues nosotros no sabemos pedir como conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que escruta los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.

Juan 7, 37-39: El último día, el más solemne de las fiestas, Jesús en pie gritó: El que tenga sed, que venga a mí y beba el que cree en mí; como dice la Escritura: “de sus entrañas manarán ríos de agua viva”. Dijo esto refiriéndose al Espíritu, que habían de recibir los que creyeran en él. Todavía no se había dado el Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado.

MISA DEL DÍA

Hechos de los Apóstoles 2, 1-11: Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa donde se encontraban sentados. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse. Residían entonces en Jerusalén judíos devotos venidos de todos los pueblos que hay bajo el cielo. Al oírse este ruido, acudió la multitud y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Estaban todos estupefactos y admirados, diciendo: ¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos, elamitas y habitantes de Mesopotamia, de Judea y Capadocia, del Ponto y Asia, de Frigia y Panfilia, de Egipto y de la zona de Libia, que limita con Cirene; hay ciudadanos romanos forasteros, tanto judíos como prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las grandezas de Dios en nuestra propia lengua.

Salmo 103, 1ab.24ac.29bc-21.34: Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

1Corintios 12, 3b-7.12-13: Nadie puede decir Jesús es Señor, sino por el Espíritu Santo. Y hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. Pero a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común. Pues, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Pues todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.

Juan 20, 19-23: Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.

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Sábado, 30 de Mayo de 2020

30 de mayo 2020 – sábado. Leed la Biblia, es la mejor forma de conocer a Dios y al hombre.

Papa Francisco: Tenemos este gran don, que es el Espíritu de Dios, pero somos frágiles, somos pecadores y tenemos también la tentación del espíritu del mundo. Y en este combate espiritual, en esta guerra del espíritu, hay que ser vencedores como Jesús. Por esto es muy útil el examen de conciencia, por la noche ver de nuevo la jornada y decir: “Sí, hoy he sido tentado aquí, he ganado aquí, el Espíritu Santo me ha dado esta inspiración”, para conocer qué sucede en el corazón. Necesitamos al Espíritu Santo para este camino cristiano. Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu de Dios (4-9-2018).

Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado: “Señor, ¿quién es el que te va a entregar?”. Al verlo, Pedro dice a Jesús: “Señor, y este ¿qué?”. Jesús le contesta: “Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme”. Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?. Este es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni el mundo entero podría contener los libros que abría que escribir.

Hechos 28, 16-20.30-31; Salmo 10, 4.5.7 . Juan 21, 20-25

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Viernes, 29 de Mayo de 2020

29 de mayo 2020 – viernes. Leed la Biblia, es la mejor forma de conocer a Dios y al hombre.

Papa Francisco: Cada cristiano, mirando a Pedro, puede comprender mucho de la propia identidad. ¿Qué dice el Señor a Pedro? Tres cosas: “Ámame, pastorea y prepárate”. 1. “Ámame más que los otros, ámame como puedas, pero ámame”. Él nos ha amado primero, pero nosotros debemos amarlo: “Ámame”. 2. “Pastorea”: si tú eres pastor, pastorea. No gastes el tiempo en otras cosas. Pastorea con amor, no hagas otra cosa, ama y pastorea. 3. “Prepárate para las pruebas, para esta aniquilación en la vida, para que te lleven por el camino de la humillación, tal vez por el camino del martirio. Prepárate para la cruz cuando te lleven donde tú no quieras. Pedro siente la mirada de Jesús, es feliz, se siente fuerte (18-5-2018).

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, le dice a Simón Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?. Él le contestó: Si, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dice: Apacienta mis corderos. Por segunda vez le pregunta: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?”. Él le contesta: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Él le dice: “Pastorea mis ovejas”. Por tercera vez le pregunta: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?”. Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: “¿Me quieres?”, y le contestó: “Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero”. Jesús le dice: “Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas a donde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras”. Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: “Sígueme”.

Hechos 25, 13b-21; Salmo 102, 1bc-2.11-12.19-20ab . Juan 21, 15-19

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Jueves, 28 de Mayo de 2020

28 de mayo 2020 – jueves. Leed la Biblia, es la mejor forma de conocer a Dios y al hombre.

Papa Francisco: En la liturgia de hoy Jesús pide al Padre para nosotros, “que sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti”. Es una unidad constructiva, una unidad que va arriba, siempre; es una unidad acogedora, que hace la Iglesia una. Cada persona que trabaja por la unidad está en el camino que ha trazado Jesús. La gran vocación a la que estamos llamados es la unidad con Jesús, con el Padre. Por este camino debemos ir, que se unan hombres y mujeres, y que siempre busquen ir adelante en el camino de la unidad. Que el Señor nos dé la gracia de caminar siempre en el camino de la verdadera unidad (17-5-2018).

Levantando los ojos al cielo, oró Jesús diciendo: “No solo por ellos ruego, sino también por los que crean en mi por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí. Padre, este es mi deseo: que los que me has dado estén conmigo, donde yo estoy, y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos y yo en ellos”.

Hechos 22, 30; 23, 6-11; Salmo 15, 1b-2a.5.7-11 . Juan 17, 20-26

Lectura diaria de la Biblia

Miércoles, 27 de Mayo de 2020

27 de mayo 2020 – miércoles. Leed la Biblia, es la mejor forma de conocer a Dios y al hombre.

Papa Francisco: Ante la solemnidad de Pentecostés, veamos hoy la relación que existe entre el Espíritu Santo y la esperanza. El Espíritu Santo sopla y mueve la Iglesia. Así como la Escritura relaciona la esperanza con un ancla, que asegura el barco en medio del oleaje, también podemos compararla con una vela que recoge ese viento del Espíritu para que empuje nuestra nave. Cuando decimos: “Dios de la esperanza” no es solo que Dios es algo que deseamos alcanzar en la vida eterna, sino que Dios es quien nos colma hoy, y en cualquier lugar, de su alegría y de su paz. Hermanos, estemos seguros de que nuestra esperanza no quedará defraudada, porque el Espíritu ha derramado el amor de Dios en nuestros corazones y da testimonio de que somos sus hijos. Llenos de confianza, seremos capaces de afrontar cualquier tribulación y de ser sembradores de esperanza entre nuestros hermanos (31-5-2017).

Levantando los ojos al cielo, oró Jesús diciendo: “Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del maligno. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los envío también al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad”.

Hechos 20, 28-38; Salmo 67, 29-30.33-35a.35bc.36d . Juan 17, 11b-19